El vinagre, gracias a su contenido en ácido acético, puede utilizarse en determinadas aplicaciones para el control de hierbas no deseadas.
Su eficacia depende de factores como la concentración, la especie vegetal y las condiciones de aplicación.
Al tratarse de una acción de contacto, debe evitarse su aplicación sobre los cultivos o plantas que se quieran conservar.